Wednesday, January 10, 2007
La canción se detuvo una mañana de no se qué mes. La silaba suspendida de mi boca, el beso inventado, de hablarte sin conocerte, de la espera física y mi canto casi enfermo, desquiciado, desahuciado…
Y de pronto todo cambió
A veces creo oír las quejas de mi cepillo de dientes
Reclamando su acostumbrada soledad
Sé muy bien que este teclado no es el mismo, ni el monitor, ni la pc, que esa música que oigo ahora no me pertenece, que mis películas Hentai ya no están en su sitio (aunque solo la haya visto un par de veces) que mis ropas se resisten al orden impuesto sin consulta popular, que gozaban con la anarquía de mi bien cuidado desorden. Supongo 0ue debe ser bueno… despertarse con olor a Lavanda, o que justo ahora me digan levanta los pies y una escoba de deslice debajo de esta silla y yo escriba inspirado por una canción que sí creía mía y me digan que existen otros recuerdos completamente distintos, y justo ahora piense en esa increíble tendencia del ser humano de hacer suyas algo tan ajeno. La inevitable enajenación.
Las consecuencias forman decisiones mientras uno sentadito observa tan solo, como cambia su universo. Como cuando uno se muda y ve a los hombres de la mudanza llevarse tus cosas, impávido de atrapar cada sensación que luego ha de perderse. Sería fácil, digo yo, que al cerrar la habitación desalojada y sombría, que al tiempo de cerrar con llave la puerta se queden tras de ella los recuerdos, que al entregar la llave al dueño se vaya también el pasado.
Ya no veo la figura de tu saco negro sobre el puente
Ni el saco, ni el puente, ni tu figura, ni a ti…
Es hora de hablar con mi gastado cepillo de dientes.
Y de pronto todo cambió
A veces creo oír las quejas de mi cepillo de dientes
Reclamando su acostumbrada soledad
Sé muy bien que este teclado no es el mismo, ni el monitor, ni la pc, que esa música que oigo ahora no me pertenece, que mis películas Hentai ya no están en su sitio (aunque solo la haya visto un par de veces) que mis ropas se resisten al orden impuesto sin consulta popular, que gozaban con la anarquía de mi bien cuidado desorden. Supongo 0ue debe ser bueno… despertarse con olor a Lavanda, o que justo ahora me digan levanta los pies y una escoba de deslice debajo de esta silla y yo escriba inspirado por una canción que sí creía mía y me digan que existen otros recuerdos completamente distintos, y justo ahora piense en esa increíble tendencia del ser humano de hacer suyas algo tan ajeno. La inevitable enajenación.
Las consecuencias forman decisiones mientras uno sentadito observa tan solo, como cambia su universo. Como cuando uno se muda y ve a los hombres de la mudanza llevarse tus cosas, impávido de atrapar cada sensación que luego ha de perderse. Sería fácil, digo yo, que al cerrar la habitación desalojada y sombría, que al tiempo de cerrar con llave la puerta se queden tras de ella los recuerdos, que al entregar la llave al dueño se vaya también el pasado.
Ya no veo la figura de tu saco negro sobre el puente
Ni el saco, ni el puente, ni tu figura, ni a ti…
Es hora de hablar con mi gastado cepillo de dientes.
posted by ElCortaVenas at 6:06 AM
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6 Comments:
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At 8:09 PM, Jen Frulita
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At 5:57 AM, Crystalzinho



yo también le hablo a mi cepillo, pero nada me dice el codenao...
se te ha extrañado, venitas...