Tuesday, November 28, 2006
Mi Muerte
Son nuevos tiempos, nuevos aires, de los frescos, de los que te envuelven
y te elevan. Traen consigo una lluvia de puertas de marcos dorados,
de pasillos rojos alfombrados, y sigo, cerrando los ojos al pasado,
para adentrarme al párvulo anhelo etéreo que permiten a mis pies
ya no tocar al mundo, solo rozarlo, transportase sin dar pasos.
Esbozo una sonrisa, mis cabellos danzan su blue note, mientras mis
brazos recogidos que cubren doblemente al corazón, trascienden a ser
alas, y este parece ser mi primer vuelo.

Puedo sentirlo, es tu piel la suavidad de nubes mágicas que a mis mejillas
estremece.
Es, tu cuerpo, en este mi lugar, te hallo aquí, es tu voz el rumor del
viento que hace que de mi cabeza nazca la más sublime coreografía.
Estás conmigo, sigo entregado al ascenso que me produce tú y tu
quimérica presencia. Veo, si, y los siento, aquellas flores que nacen
para morir, tan solo, para morir, que fueron alimentadas con lo
dulce de tus lágrimas, con aquellos tiempos que venías a mí para
huir, del ruido de las miradas, de esos frágiles abrazos aferrados
mientras una súplica nacía de mi por no verte caer, no verte
caer, no entregarte a esa pequeña muerte, que sentía el peso
de tu humanidad mientras seguías en tu afán de escapar,
ya no del mundo, esta vez de tu carne.

No produzco tristeza, esa danza de las flores de ese jardín me
significan lo que venciste, de mi jamás no tendrás recriminación
alguna, permaneciste en silencio mucho tiempo, tanto que creyeron
habías perdido la voz, o encontrado la locura. Pero conmigo,
conmigo todavía reías, tu presencia había descubierto en tus
desvaríos la sinuosa ruta de nuevas formas de hablar, me tomaste
de la mano y la llevaste al corazón.


Estás aquí, en este ascenso, la lluvia aún no cesa y dudo mucho que
lo haga, esta lluvia es lenta, y sus gotas son grandes como huevos,
en ellas siguen las mismas puertas y tras ellas se dejan ver cada
instante, un retazito de tiempo, una burbuja que en el cielo deambula,
una burbuja que antes fue soplido, soplo que nació de aquellas veces
que hinchabas el pecho para aspirar la vida de esas flores…cuando
en realidad ellas te robaban fuerzas, fuerzas y lágrimas, esas flores
que hoy bailan en ese jardín que poco a poco se pierde allá abajo,
que se queda en el mundo, donde dejaste a tu carne, donde dejé la
mía, y voy hacia ti, con las mejillas estremecidas, con el alma en un
puño y tus recuerdos en el otro, ambos a cada extremo como una cruz,
una cruz que asciende y te busca, y sonríe, sonríe celebrando su
muerte, celebrando su muerte.
 
posted by ElCortaVenas at 8:28 AM | Permalink | 11 comments